
Por Maxwell Reyes | Noticia.do
SANTIAGO.-El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, reveló este lunes cuáles son los impuestos que considera anacrónicos y que podrían eliminarse o revisarse en una próxima reforma tributaria: el anticipo a las pymes, el gravamen del 0.15% a las transacciones digitales, el impuesto a los seguros de vida y la carga sobre los intereses hipotecarios.
Las declaraciones las ofreció en el programa El Sol de la Mañana, dos semanas después de haberlos mencionado sin detallarlos ante la Cámara Americana de Comercio (Amchamdr).
Los impuestos en la mira del ministro
Desde que Díaz pronunció la palabra "anacrónicos" en la Amchamdr, el 3 de marzo, la pregunta que circulaba en los sectores empresariales y en el Congreso era la misma: ¿cuáles exactamente? Esta mañana el ministro respondió con mayor precisión.
El primero mencionado fue el anticipo del impuesto sobre la renta a las pymes. Díaz aclaró que las microempresas pueden acogerse al régimen simplificado de la DGII y quedar exentas del anticipo, pero reconoció que muchas que califican para ese régimen no lo hacen. Propuso aumentar el umbral de ingresos para que más empresas puedan acogerse. Para las grandes empresas, descartó eliminar el anticipo.
Sobre el impuesto del 0.15% a las transacciones bancarias y cheques, el ministro reconoció que no es "un impuesto óptimo" y que los organismos internacionales siempre han estado en contra, aunque precisó que el 78 al 80% de lo recaudado lo pagan las empresas, no los ciudadanos, y que no hay evidencia estadística contundente de que sea la causa principal de la escasa bancarización en el país. "Es un impuesto de fácil recaudación, genera 20,000 millones de pesos al año sin mucho esfuerzo administrativo", admitió. Cualquier eliminación, advirtió, requeriría identificar una fuente alternativa de ingresos.
El tercer impuesto señalado fue el gravamen a los seguros de vida, creado como impuesto selectivo en lugar del ITBIS. Díaz argumentó que quienes pueden contratar un seguro de vida lo hacen fuera del país precisamente para evitar ese tributo, lo que perjudica al sector asegurador local.
Finalmente, planteó revisar el trato tributario a los intereses hipotecarios, aunque reconoció que es un tema de "discusiones filosóficas" porque en la mayoría de los países los ingresos por intereses están gravados entre el 25% y el 30%.
La crisis del petróleo congela la reforma
El ministro fue claro: la guerra en Medio Oriente ha desplazado cualquier agenda de reforma tributaria a segundo plano. Díaz citó a la Energy Information Agency, que calificó la situación actual como la mayor disrupción del mercado petrolero en la historia. El barril de petróleo está cotizando unos 30 dólares por encima del precio promedio de 65 dólares con que fue calculado el subsidio en el presupuesto de este año.
Por eso esta semana el gobierno aumentó los principales combustibles en cinco pesos por galón, un movimiento que generó protestas de sectores de oposición. Díaz defendió la decisión con un dato que pocos conocían: el 50% del subsidio generalizado a los combustibles se lo lleva el 20% más rico de la población. "Ese 20% va a tener que pagar un poco más", señaló, mientras anunció que los ajustes serán graduales y que la prioridad es proteger al 30% o 40% más pobre.
El Ministerio de Hacienda, afirmó Díaz, ya consiguió gran parte del financiamiento previsto para todo el año durante el primer trimestre, mediante emisión de bonos soberanos y locales. El país tiene más de 3,000 millones de dólares en reservas. La deuda pública, que llegó a 69% del PIB durante el COVID, ha bajado a aproximadamente 58% contando la deuda del Banco Central.
Evasión, trazabilidad y el camino que queda
En materia de evasión fiscal, Díaz recordó cifras que datan de cuando él mismo dirigía la DGII: la evasión del ITBIS supera el 40% y la del Impuesto sobre la Renta rebasa el 60%. Comparó esos números con Uruguay y Chile, los países más eficientes de la región, donde la evasión del ITBIS llega a 20%.
El ministro defendió la factura electrónica y la trazabilidad digital —iniciada para alcoholes y cigarrillos, y que podría extenderse a los combustibles— como las dos herramientas modernas para reducir la evasión. Advirtió, sin embargo, que Chile y Argentina, pioneros en factura electrónica, vieron aumentar la evasión en los primeros años de implementación porque descuidaron las funciones básicas de fiscalización. "La factura electrónica te da mucha información, pero es para que tú sepas a quién auditar. Si no lo haces, no sirve para nada", señaló.
Sobre la posibilidad de una amnistía fiscal, reconoció que el gobierno ya ha realizado dos o tres en el pasado y que su desventaja es que perjudica al contribuyente que siempre ha cumplido. No la descartó si las condiciones lo ameritan.
Sobre la indexación salarial, sostuvo que los salarios en los últimos cinco años han registrado los aumentos acumulados más grandes de la historia, con el salario mínimo compensando por primera vez la canasta básica en algunos renglones. Se declaró abierto a una indexación "razonable y gradual", siempre que no genere una caída brusca de los ingresos fiscales.
El mensaje final del ministro fue de estabilidad: "El país debe estar tranquilo. Tenemos las herramientas para enfrentar esta crisis y hay un plan."
