Espaillat.-(Noticia.do) Tres semanas después de que el desborde del río Joba arrasara cientos de viviendas en Gaspar Hernández, provincia Espaillat, el municipio aún carga con las secuelas de las inundaciones: familias que no han podido regresar a sus hogares, un puente con un aproche dañado y niveles de riesgo que persisten en el cauce del río. El Gobierno dice haber cumplido; la Iglesia dice que no alcanza.

El balance oficial: 75 millones y promesas de canalización en Gaspar Hernández

El alcalde municipal Avelino Suriel reconoce que la recuperación es incompleta, pero defiende la respuesta institucional. Según el munícipe, se han invertido alrededor de 75 millones de pesos en asistencia a las familias afectadas, en forma de alimentos y enseres del hogar, y se trabaja activamente en la reubicación de quienes perdieron sus viviendas.

"El Gobierno ha cumplido su parte", sostuvo Suriel, al tiempo que informó que las autoridades se aprestan a corregir la situación del puente que resultó afectado en uno de sus aproches por la caída de una vivienda durante la crecida.

La intervención de mayor alcance, sin embargo, vendrá del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), que tiene previsto trabajar en 5 kilómetros del río con el objetivo de canalizarlo y prevenir nuevos daños en las comunidades ribeñas. La medida se suma al compromiso anunciado hace semanas por el presidente Luis Abinader de desalojar las viviendas ubicadas a menos de 30 metros de la orilla y de indemnizar a los residentes de zonas vulnerables que no podrán reconstruir en el mismo lugar.

La voz que el Gobierno no puede ignorar

Donde el alcalde ve avance, el párroco de Gaspar Hernández ve insuficiencia. El padre Rafael Lara Guzmán reconoce que las autoridades han brindado asistencia a la población, pero advierte que hace falta un esfuerzo mayor: la construcción de gaviones para estabilizar las márgenes del río y la reubicación definitiva de las familias que aún permanecen fuera de sus viviendas.

El sacerdote fue más allá y lanzó un llamado directo al presidente Abinader para que acuda personalmente en auxilio de la comunidad. La figura del párroco como vocero de la exigencia no es menor: en los municipios del norte dominicano, la Iglesia cumple un rol de presión social que los partidos políticos raramente alcanzan.

El panorama que persiste

Según reportes de la Cruz Roja Dominicana, el sistema frontal que impactó el norte y noreste del país dejó más de 16,120 personas desplazadas y 3,224 viviendas afectadas en toda la región, con Espaillat entre las provincias más impactadas. En Gaspar Hernández específicamente, los sectores El Matadero Viejo, La Joya Adentro, La Cueva de los Leones y El Caimán figuran entre los más golpeados, con daños a viviendas, negocios y agricultura, incluyendo siembras de plátanos y cacao.

El Ministerio de Salud Pública mantiene activas las acciones sanitarias en el municipio, con vigilancia epidemiológica, fumigación, control de roedores y brigadas médicas móviles desplegadas en sectores vulnerables y en los albergues habilitados para familias desplazadas.

La pregunta que queda abierta es si la canalización del INDRHI y la reubicación de las familias llegarán antes de que lleguen las próximas lluvias. La temporada ciclónica 2026 comienza formalmente el 1 de junio.