
Por Maxwell Reyes | Noticia.do
SANTIAGO.- Congelar los precios de los combustibles le cuesta al Estado dominicano entre RD$2,000 y RD$2,600 millones por semana. Multiplicado por 52 semanas, supera los RD$100,000 millones. Los economistas Andrés Dauhajre Hijo y Jaime Aristy Escuder lo dijeron sin rodeos esta mañana en la entrevista especial de El Caribe y CDN: la política de subsidio generalizado es insostenible y el ajuste tiene que venir.
La crisis en el Oriente Medio —con el estrecho de Ormuz como punto de presión y el barril de crudo moviéndose entre los 115 y 117 dólares— obliga a República Dominicana a tomar decisiones que el gobierno ha pospuesto.
Ajuste semanal o megacrisis: no hay tercera vía
Dauhajre fue directo. El mecanismo que funcionó en 2008 —16 aumentos graduales en cinco meses— es la misma receta que recomienda ahora. No recuperar el déficit acumulado de golpe. Ir de cinco en cinco pesos. Mandar la señal de que los tiempos cambiaron.
"Yo comenzaría a recuperar de nuevo la iniciativa del ajuste semanal de los precios de los combustibles", afirmó Dauhajre durante el conversatorio conducido por Nelson Rodríguez, director general de Multimedios El Caribe.
El argumento de fondo: si el gobierno sigue absorbiendo el costo con deuda, la factura llega igual, pero más tarde y más cara. O en forma de impuestos futuros. O como herencia al partido que gane en 2028.
Aristy Escuder puso el número que nadie quiere oír: República Dominicana creció solo 2.1% en 2025, sin guerra y con el crudo entre 65 y 70 dólares. Ahora el barril supera los 115. La proyección de 3.75% de crecimiento para 2026 que maneja el Banco Central tiene, en su criterio, probabilidad prácticamente cero de cumplirse.
El riesgo que nadie está calculando: luz y bonos
Hay un escenario que los dos economistas pusieron sobre la mesa y que los análisis del gobierno no abordan públicamente.
Si el conflicto escala y los proveedores de gas natural activan cláusulas de fuerza mayor —como ya lo hizo Qatar con otros destinos—, las plantas eléctricas dominicanas que operan con gas tendrían que migrar a fuel oil número seis. Ese combustible alternativo puede costar tres o cuatro veces más. El déficit del sector eléctrico, que ya absorbe más de RD$1,700 millones en transferencias anuales, podría volverse inmanejable.
El segundo flanco es la deuda soberana. La República Dominicana tiene 37,000 millones de dólares en bonos circulando en los mercados internacionales. Los tenedores de esos bonos observan cómo cada gobierno de la región gestiona la crisis. Si perciben que la política económica dominicana es indefendible, el acceso al financiamiento externo se cierra.
"Esos tipos podrían en un momento decir: este es el momento de dejar la República Dominicana", advirtió Dauhajre.
Economistas: Las cinco recomendaciones concretas
Los economistas Dauhajre y Aristy Escuder condensaron su propuesta en cinco puntos:
Primero, retomar el ajuste semanal gradual de combustibles —sin recuperar el déficit total de golpe. Segundo, recorte radical del gasto improductivo: pensiones alegres, publicidad gubernamental abultada, subsidios mal focalizados. Tercero, focalizar las transferencias sociales hacia los hogares más vulnerables y liberar los recursos que hoy van a quienes no los necesitan. Cuarto, preservar la inversión pública como amortiguador de la contracción económica. Quinto, transparencia: comunicar a la población los escenarios —contención, escalamiento, catástrofe— con sus consecuencias reales.
En ese último punto, los dos coinciden en algo que pocas veces se escucha de economistas formales: el dominicano es más razonable de lo que la clase política le acredita. Si se le explica, acepta la realidad.
El peso de los alimentos viene después
Aristy Escuder añadió un dato que aún no llega a los titulares. La apreciación transitoria del peso —alrededor del 3% en los primeros meses del año— ha amortiguado parte del impacto inflacionario. Esa corrección se revertirá. Cuando lo haga, el golpe llegará por el lado de los alimentos: fertilizantes, maíz, trigo, pollo, huevo. El gobierno ya aplicó un subsidio de RD$1,000 millones a fertilizantes. Podría necesitar otro.
La Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo ya descartaron los recortes de tasas previstos para este año. El mercado comienza a descontar subidas. Si las tasas globales suben, el financiamiento externo de República Dominicana se encarece al mismo tiempo que el déficit fiscal presiona por más recursos.
El ajuste, tarde o temprano, llega. La pregunta es si lo administra el gobierno ahora, o si lo hereda el siguiente.
