
SANTIAGO.- (Noticia.do) Mientras las democracias del mundo cerraban sus fronteras, una dictadura caribeña las abría. Entre noviembre de 1939 y julio de 1940, más de 3,500 republicanos españoles derrotados por el general Francisco Franco desembarcaron en suelo dominicano por acuerdo con el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles (SERE). El historiador Ángel Herrerín López documenta que el total de acogidos superó los 4,000, una cifra desproporcionadamente alta para un país con menos de dos millones de habitantes.
La República Dominicana se convirtió así en el segundo mayor receptor de refugiados españoles tras México, y el que mayor presión demográfica relativa asumió en aquellos años.
¿Por qué Trujillo recibió a los republicanos españoles?
Rafael Leónidas Trujillo no actuó por solidaridad. En octubre de 1937, su ejército había masacrado entre 15,000 y 20,000 haitianos en lo que se conoce como la Masacre del Perejil o El Corte. La imagen del régimen ante Washington era la de una tiranía sanguinaria que necesitaba rehabilitación internacional urgente.
Acoger a miles de refugiados europeos era la respuesta perfecta. El escritor Vicente Llorens, uno de los exiliados que vivió el episodio y lo documentó en sus memorias, lo resumió con precisión: mientras la mayoría de los gobiernos americanos cerraban sus puertas a los republicanos, Trujillo los abría —pero la hospitalidad tenía un precio político calculado.
A eso se sumaba otro objetivo del dictador: poblar la frontera con Haití con colonos que, en su visión, "blanquearan" demográficamente el país. La mayoría de los republicanos venía del sector terciario —profesores, médicos, abogados, artistas, periodistas—, no del campo. Los proyectos agrícolas fracasaron casi todos.
El perfil del exilio que llegó a tierra dominicana
Los primeros contingentes zarparon desde los campos de concentración de Vernet y Collioure en el sur de Francia. El trasatlántico Flandre llegó al puerto de Santo Domingo el 7 de noviembre de 1939 con 288 personas a bordo. A ese viaje siguieron varios más hasta mayo de 1940.
Cada barco transportaba una mezcla de agricultores, estudiantes, obreros, químicos, militares, comerciantes, políticos, actores, maestros, arquitectos y periodistas —una muestra completa de la nación española. Issuu
Solo el 5.2% provenía del sector agrícola, según los registros de la época. El 28.4% eran profesores o ejercían profesiones liberales. Esta composición marcó el carácter del exilio dominicano: no fue una inmigración de trabajo, sino un trasplante de intelectualidad republicana que impactó directamente en la vida cultural del país.
La cálida bienvenida que el pueblo dominicano dispensó a los refugiados quedó fija en la memoria de muchos españoles, que admiraron la conciencia literaria dominicana, sus bibliotecas personales y la capacidad de sostener el espíritu bajo condiciones de represión política. Issuu
El corte abrupto: el incidente del vapor Cuba
El 6 de julio de 1940 llegó al puerto de Santo Domingo el trasatlántico francés Cuba con más de 600 refugiados a bordo. El gobierno dominicano desautorizó el desembarco, desencadenando un incidente poco claro que canceló de hecho la apertura inmigratoria del régimen. El exilio republicano en RD terminó abruptamente. La mayoría de los que ya habían llegado comenzó a reemigrarse hacia México, Venezuela y otros países americanos.
Para 1945, apenas un núcleo reducido permanecía en el país. Los que se quedaron dejaron una huella en la educación dominicana, el periodismo, la medicina y las artes que los historiadores dominicanos reconocen pero la memoria popular ha ido borrando.
El Archivo General de la Nación guarda la lista
El historiador Juan B. Alfonseca Giner de los Ríos compiló desde 2009 los catálogos de fuentes documentales de este exilio para el Archivo General de la Nación (AGN). El boletín núm. 135 del AGN incluye la nómina de republicanos españoles refugiados en RD entre 1940 y 1941, con nombres, profesiones y procedencias. Es el inventario más completo disponible en fuentes públicas dominicanas.
El legado de este episodio —dos dictaduras, una guerra civil europea y un Caribe que sirvió de refugio involuntario— sigue siendo uno de los capítulos menos conocidos de la historia dominicana del siglo XX.
¿Cómo afecta esto a los dominicanos en el exterior?
Para la comunidad dominicana en España —con presencia significativa en Barcelona, Valencia y Madrid— este episodio tiene una carga especial: es la historia del momento en que los roles se invirtieron y fue tierra dominicana la que acogió a españoles que huían. Ese intercambio histórico forma parte del hilo cultural que une a ambas sociedades y que los dominicanos en España pueden reivindicar como parte de su propia narrativa de pertenencia.
El Archivo General de la Nación mantiene colecciones digitales accesibles para quienes deseen investigar apellidos o familias vinculadas a ese período.
