AZUA.— (Noticia.do) Con el lema "Lo que transformó mi vida ahora transforma mi comunidad", 102 niñas y adolescentes se graduaron ayer del programa Fabricando Sueños en Azua, asumiendo el compromiso formal de ser defensoras de derechos en sus territorios. La iniciativa, impulsada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y respaldada por la Cooperación Española, ha logrado en tres años reducir los embarazos en adolescentes un 7.65% a nivel nacional — cifra que registra el mayor descenso en la última década.

El dato es contundente. En 2019, cuando Fabricando Sueños completó su primer club de chicas en Azua, se registraban 1,890 embarazos en adolescentes en todo el país. Para 2025, esa cifra bajó a 880. La reducción es el resultado de un modelo de educación en derechos reproductivos, violencia basada en género y construcción de proyecto de vida que lleva tres años implementándose en espacios comunitarios públicos con acompañamiento de mentoras locales.

Mario Serrano, representante nacional de UNFPA, contextualizó el progreso durante la ceremonia. "Su paso por Fabricando Sueños no es solo un avance personal, sino un escudo poderoso que contribuirá a transformar la realidad de sus comunidades", dijo Serrano, refiriéndose a las participantes como agentes multiplicadores de derechos.

Paralela a la graduación, Lorea Arribalzaga, embajadora del Reino de España en el país, reafirmó el compromiso bilateral con estas iniciativas. "Pueden contar con el apoyo de España, de la cooperación española, para seguir impulsando esta iniciativa. Su trabajo aquí les recuerda a quienes, como yo, somos servidores públicos, que el motivo último es la dignidad de las personas", expresó Arribalzaga.

Pilares de prevención que funcionan

El programa funciona a través de cuatro módulos de contenido que se repiten en reuniones semanales: construcción de proyecto de vida con herramientas de planificación educativa y profesional; prevención de uniones tempranas y embarazo, enfocado en toma de decisiones responsable sobre derechos sexuales y reproductivos; prevención de violencia basada en género, promoviendo relaciones equitativas; y desarrollo de habilidades socioemocionales e identidad.

En Azua específicamente, la provincia enfrentaba una crisis de embarazo adolescente desproporcionada. Datos de 2016 mostraban que el 29% de los partos, cesáreas y abortos realizados en la provincia fueron de menores de 19 años — dos puntos por encima del promedio nacional. La prevalencia de matrimonios infantiles en menores de 15 años alcanzaba el 12% en Azua, siete puntos por encima del promedio regional.

Jeannie Ferreras, oficial nacional de Programas de Género y Juventud de UNFPA, presentó los resultados oficiales durante el acto. "Durante 2025, el país evidenció una reducción del 7.65% en comparación con 2024. Solo en el cuarto trimestre se reportaron 4,520 casos, una disminución del 4.50% respecto al mismo período del año anterior", detalló Ferreras. Sin embargo, señaló una alarma persistente: del total de 16,481 embarazos registrados en 2025, 826 casos (5.01%) correspondieron a niñas menores de 15 años.

Azua apuesta por liderazgo local

Brenda Ogando, diputada provincial por Azua, marcó distancia con el habitual discurso político genérico. "Hoy no se celebra una simple graduación. Hoy culmina un proceso y se abre un camino muy importante que los llevará a lograr sus sueños. Pueden ser todo lo que se propongan en la vida, siempre y cuando caminen por lo positivo", señaló Ogando.

La ceremonia incluyó testimonios de participantes que compartieron cómo el proyecto transformó su perspectiva de futuro. Cada graduada recibió un certificado acreditándola como agente de cambio en sus territorios — un reconocimiento simbólico que marca la transición de beneficiario a multiplicador.

¿Cómo afecta esto a los dominicanos en el exterior?

Para las familias dominicanas con vínculos en Azua, este avance tiene implicación directa: significa que hijas, hermanas y sobrinas en esa provincia acceden a herramientas de protección de derechos reproductivos que previamente no existían. La prevención de embarazos adolescentes reduce presión económica sobre familias transnacionales que, desde Nueva York, Nueva Jersey, Florida o Massachusetts, frecuentemente sostienen gastos de maternidades tempranas. Además, el empoderamiento de liderazgo juvenil en RD potencia redes de apoyo comunitario que fortalecen a las propias comunidades dominicanas en EE.UU.

Siguientes pasos: protección legal pendiente

El desafío que queda es legislativo. El país prohíbe las uniones tempranas pero aún enfrenta gaps en aplicación y en acceso a servicios de salud reproductiva en zonas rurales. Fabricando Sueños ha demostrado que la educación en derechos funciona. La siguiente fase será escalar el modelo a más provincias vulnerables — San Juan, San Pedro de Macorís, Boca Chica y Dajabón ya cuentan con clubes operativos, pero solo llegan a aproximadamente 700 niñas. Con 2.4 millones de adolescentes en el país, la cobertura sigue siendo limitada.