SANTIAGO, RD. – Cada 16 de abril vuelve al centro del debate una de las violaciones más graves contra la niñez: la explotación infantil. La fecha recuerda a Iqbal Masih, el niño paquistaní asesinado en 1995 tras denunciar la explotación de menores en la industria de las alfombras, un caso que convirtió su nombre en símbolo mundial de esta causa.

Aunque la conmemoración del 16 de abril tiene un fuerte peso simbólico, la jornada reconocida internacionalmente por Naciones Unidas y la OIT para visibilizar esta problemática es el 12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

¿Quién fue Iqbal Masih?

Iqbal Masih fue vendido siendo niño para saldar una deuda familiar y pasó años sometido a trabajo forzado. Tras escapar, se convirtió en activista contra la explotación infantil en Pakistán, hasta que fue asesinado a los 12 años. Su historia trascendió fronteras y ayudó a exponer ante el mundo una realidad que persiste bajo distintas formas: trabajo forzado, servidumbre por deudas, trata de personas y labores peligrosas para menores.

La realidad en República Dominicana

En República Dominicana, el problema debe abordarse con precisión: no todo caso encaja jurídicamente como “esclavitud infantil”, pero sí existen manifestaciones de trabajo infantil y de sus peores formas, una categoría que incluye esclavitud, prácticas análogas, trata y trabajos que ponen en riesgo la salud, la seguridad o la moralidad de niños, niñas y adolescentes.

La legislación dominicana establece límites claros. El Código de Trabajo prohíbe el trabajo de menores de 14 años, salvo excepciones muy específicas vinculadas al arte, la ciencia o la enseñanza con autorización oficial. Además, señala que el menor no emancipado mayor de 14 y menor de 16 años puede celebrar contrato de trabajo con autorización de sus padres o tutor.

La norma también dispone que los menores de 16 años no pueden trabajar de noche y que su jornada no puede exceder seis horas diarias. Asimismo, se prohíbe el empleo de menores de 16 años en trabajos peligrosos o insalubres.

Un desafío que persiste

Pese al marco legal, la erradicación del trabajo infantil sigue siendo un reto en sectores vulnerables del país. En entornos rurales, mercados y áreas de alta informalidad económica, muchos menores continúan expuestos a actividades que afectan su salud, limitan su educación y comprometen su desarrollo integral. La propia OIT mantiene documentos de trabajo y hoja de ruta para que República Dominicana avance hacia la eliminación del trabajo infantil y sus peores formas.

Más allá de las leyes, el problema suele estar ligado a pobreza, exclusión, deserción escolar y debilidad en los mecanismos de vigilancia comunitaria. Por eso, especialistas y organismos internacionales insisten en que la respuesta no puede limitarse a la sanción: también requiere prevención, protección social, educación y denuncia oportuna.

Cómo denunciar casos en República Dominicana

En el país existen canales oficiales para reportar posibles casos de abuso, explotación o vulneración de derechos de menores.

Línea Vida

La ciudadanía puede denunciar hechos de abuso infantil a través del 809-200-1202, servicio referido por CONANI en su sección de preguntas frecuentes. Las denuncias pueden realizarse de forma confidencial.

CONANI

El Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia dispone de canales institucionales de contacto y orientación para reportar situaciones que afecten a niños, niñas y adolescentes.

Ministerio de Trabajo

El Ministerio de Trabajo también cuenta con procedimientos vinculados a la prevención del trabajo infantil y a la autorización laboral de adolescentes entre 14 y 16 años, lo que confirma el marco regulatorio específico para estos casos.

El papel de la sociedad

La lucha contra la explotación infantil no depende solo del Estado. También requiere vigilancia social, responsabilidad empresarial y una cultura de denuncia. Cada niño que abandona la escuela para trabajar, cada adolescente expuesto a labores peligrosas y cada caso ignorado por la comunidad representa una falla colectiva.

Recordar a Iqbal Masih no debe quedarse en una fecha del calendario. La verdadera conmemoración consiste en impedir que la pobreza, el silencio o la indiferencia sigan empujando a miles de menores hacia trabajos que no les corresponden y que les arrebatan su infancia.