SANTO DOMINGO.- (Noticia.do) El 15 de abril de 1895 nació en la calle Consistorial de la Ciudad Colonial una niña que, con 17 años, ya era maestra graduada en Barcelona, y que a los 36 escribiría el primer manifiesto feminista de la República Dominicana reclamando el derecho al voto. Abigaíl Mejía no vivió para ver ese voto convertido en ley. Murió en 1941, un año antes de que las dominicanas pudieran ejercerlo.

Hoy, 131 años después de su nacimiento, sus restos reposan en el Panteón de la Patria. Es la séptima mujer en recibir ese honor.

Quién fue Abigaíl Mejía

Ana Emilia Abigaíl Mejía Solière fue feminista, sufragista, biógrafa, prosista, educadora, fotógrafa, política y la primera reportera transnacional y corresponsal dominicana.Una lista de oficios que no era normal en ninguna mujer del siglo XX, y mucho menos en una dominicana.

Estudió en el Instituto de Señoritas Salomé Ureña de Henríquez y en el Liceo Dominicano. En 1912 se graduó en la Escuela Normal de Maestras de Barcelona, siendo alumna de María Montessori, cuando tenía apenas 17 años. Fue la primera mujer dominicana en obtener ese título.

Durante su estancia en España publicó varias obras literarias: Por entre frivolidades, Brotes de raza, Historia de la literatura castellana y la novela Sueña, Pilarín, considerada en parte autobiográfica.

Regresó al país en 1925, a los 30 años, con un propósito específico. En una carta dirigida a Petronila Angélica Gómez expresó que quería extender el feminismo a todas las provincias.

Qué logró Abigaíl Mejía por los derechos de la mujer dominicana

Las "primeras" se acumulan cuando se revisa su trayectoria.

En 1926 publicó dos fotografías que fueron las primeras tomadas por una mujer para ilustrar un artículo de fondo en una revista dominicana. Ese mismo año propuso el plan para fundar el Museo Nacional, basándose en su conocimiento de los museos del Prado, el Louvre y la Pinacoteca del Vaticano.

Fundó el Club Nosotras en 1927 organización dedicada a la educación de mujeres pobres, y luego la Acción Feminista Dominicana, la primera organización feminista del país.

El 14 de mayo de 1931 escribió el Primer manifiesto feminista dominicano reclamando el derecho al voto y la igualdad entre hombres y mujeres en la Constitución.

El logro colectivo más grande de su vida llegó en 1934: organizó el Voto de Ensayo de la mujer dominicana, donde votaron 96,424 mujeres, lo que marcó un hito en todo el continente.

En 1937 publicó Historia de la literatura dominicana, la primera de su tipo en el país. Fue directora del Museo Nacional hasta su muerte.

Abigaíl Mejía murió el 14 de marzo de 1941, en su casa de la calle Cayetano Rodríguez. Tenía 45 años. Las dominicanas obtuvieron el derecho al voto al año siguiente, en 1942.

Por qué Abigaíl Mejía está en el Panteón de la Patria

El presidente Luis Abinader dispuso su traslado al Panteón de la Patria mediante el Decreto No. 164-23, del 24 de abril de 2023. El acto se realizó el 28 de septiembre de ese año.

Es la séptima mujer en reposar en el Panteón, donde acompaña a Salomé Ureña, María Trinidad Sánchez, Balbina de Peña viuda Sánchez, Socorro del Rosario Sánchez, Concepción Bona y Rosa Duarte.

La escritora e investigadora Ylonka Nacidit Perdomo, quien ha documentado la vida y obra de Mejía desde 1995, la describe como la mujer de más altos vuelos intelectuales del siglo XX dominicano. Nacidit Perdomo ha señalado que Mejía tuvo en la escritura el recurso para darle fundamento a sus posiciones teóricas, feministas y políticas.

El gobierno dominicano la reconoció con la Orden del Mérito Juan Pablo Duarte en el grado de Comendador, en 1995, por el centenario de su natalicio.

En 2022, con el 80° aniversario del voto femenino dominicano, el Ministerio de la Mujer y el Instituto Postal Dominicano pusieron en circulación un sello postal conmemorativo con su imagen.

El primer manifiesto feminista dominicano se escribió en 1931. La Constitución que Abigaíl Mejía quería cambiar tardó once años en ceder. El 83° aniversario de ese voto se conmemora en 2025. Sus restos están en el Panteón. Sus libros siguen sin estar en las librerías.