
SANTO DOMINGO.- François Duvalier, conocido como Papa Doc, nació en Puerto Príncipe el 14 de abril de 1907 y gobernó Haití desde 1957 hasta su muerte en 1971. Hoy se cumplen 118 años de su nacimiento, y su historia sigue siendo clave para entender el origen de la crisis que hoy divide a la isla La Española.
No fue solo un dictador haitiano. Fue el hombre que se sentó en la frontera dominicana a firmar un pacto con Rafael Leonidas Trujillo, el mismo que años antes había ordenado asesinar a miles de haitianos en el río Masacre.
Papa Doc de médico rural a presidente vitalicio
Antes de gobernar, Duvalier se graduó de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan con una beca destinada a capacitar a médicos negros del Caribe. Combatió el tifus y el paludismo en las zonas más empobrecidas de Haití, lo que le ganó el afecto popular y el apodo que lo definiría: Papa Doc.
En 1957 triunfó en las elecciones con una plataforma populista y de negritud, apoyado por sectores del Ejército. Tras frustrar un golpe de Estado en 1958, su régimen se volvió rápidamente autocrático En 1964 se proclamó presidente vitalicio —cargo que ejerció hasta su muerte— y su hijo Jean-Claude, apodado Baby Doc, lo sucedió con 19 años.
El escuadrón de la muerte conocido como Tonton Macoute torturó y mató indiscriminadamente a los opositores de Duvalier, generando un terror tan profundo que los haitianos llegaron a temer expresar cualquier forma de disidencia incluso en privado Su régimen también confiscó propiedades campesinas y desvió unos 500 millones de dólares en impuestos y ayuda exterior.
El pacto con Trujillo y la crisis con Juan Bosch
El capítulo más relevante para la historia dominicana ocurrió el 22 de diciembre de 1958. En la frontera dominico-haitiana, entre Jimaní y Malpasse, Trujillo y Duvalier firmaron un acuerdo de mutua protección: ninguno de los dos gobiernos permitiría en su territorio actividades subversivas contra el otro, ni que exiliados políticos realizaran propaganda que incitara a la violencia.
Dos dictadores, dos islas del mismo país, un pacto de supervivencia mutua. El acuerdo llegó apenas 21 años después de que Trujillo ordenara la Masacre del Perejil, en la que tropas dominicanas mataron entre 15.000 y 20.000 haitianos que vivían en la zona fronteriza, entre el 28 de septiembre y el 8 de octubre de 1937.
La alianza Trujillo-Duvalier no duró mucho en términos geopolíticos. Trujillo fue ajusticiado en mayo de 1961. Dos años después, en abril de 1963, el presidente Juan Bosch estuvo a punto de llevar a RD a una guerra. Tras el descubrimiento de una conspiración contra Duvalier, los Tonton Macoutes penetraron en la embajada dominicana en Puerto Príncipe buscando al teniente sospechoso François Benoit. Bosch movilizó tropas hacia la frontera y envió artillería pesada por vía marítima hasta Barahona. El Consejo de Seguridad de la ONU condenó la actitud de Haití con 16 votos y 2 abstenciones. La crisis se resolvió diplomáticamente, pero dejó expuesta la fragilidad de la convivencia en la isla.
El legado que llega hasta hoy
La dictadura de Duvalier duró hasta su muerte en 1971. Su hijo Jean-Claude continuó el régimen hasta 1986, cuando una insurrección popular y la retirada del apoyo de Estados Unidos lo forzaron al exilio en Francia. Los 29 años de duvalierismo dejaron a Haití sin instituciones, sin clase media profesional y con una deuda de legitimidad política que nunca se saldó.
Ese vacío es el origen directo de la crisis de pandillas, colapso estatal y flujo migratorio masivo que hoy presiona la frontera dominicana. Los estimados más aceptados de víctimas en la Masacre del Perejil van de 12.000 a 15.000 personas, una herida que Papa Doc, lejos de sanar, utilizó como contexto para construir su propia narrativa de "negritud" y diferenciación del vecino dominicano.
El médico rural que prometió sanar a los más pobres terminó siendo el arquitecto del Estado más frágil del hemisferio occidental.
