Por Maxwell Reyes | Noticia.do

SANTIAGO.- La República Dominicana tiene 14 fallas sismogénicas activas mapeadas y una proporción enorme de su parque habitacional construido antes de que existiera un código sísmico obligatorio. Ashley Morales Cartagena, ingeniera civil geotécnica y vicepresidenta del Instituto de Investigación de Ingeniería Sísmica de Estados Unidos (EERI), lo dice sin rodeos: en este país va a temblar, y la pregunta no es si ocurrirá, sino cuándo.

La advertencia no viene de un comunicado de prensa. Morales Cartagena, profesora investigadora de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y ex directora de su Escuela de Ingeniería Civil, es la primera dominicana en ocupar la vicepresidencia del EERI, organización fundada en 1948 que opera a escala mundial y envía equipos multidisciplinarios a zonas de desastre sísmico para extraer lecciones aplicables a otros países.

Las tres fallas que más preocupan a los expertos

De las 14 fuentes sismogénicas identificadas por el Servicio Geológico Nacional, tres concentran la mayor atención científica. La falla del norte de la Española, submarina, a unos 100 km de la costa norte. La falla Septentrional, que va desde Cabo Haitiano en Haití hasta la bahía de Samaná, atravesando el corazón del Cibao. Y la Trinchera de los Muertos, ubicada entre 100 y 150 km al sur de la isla.

La falla Septentrional es la que más preocupa para Santiago. Expertos como Carol Prentice del USGS y Eric Calais la catalogan como "muy peligrosa" con potencial para generar un sismo de magnitud superior a 7.0. La ciudad de Santiago, con más de un millón de habitantes en su área metropolitana, fue construida sobre suelos limosos y arcillosos que amplifican las ondas sísmicas cuando ocurre un movimiento telúrico.

"Una falla no es nada más que una discontinuidad en la corteza que va acumulando energía hasta llegar a su límite", explica Morales Cartagena. Lo que no acumula titulares es exactamente lo que más preocupa a los geotécnicos: la acumulación silenciosa de tensión en fallas que llevan décadas sin liberar energía.

¿Cuándo fue construido tu edificio?

La pregunta tiene una respuesta con consecuencias concretas. República Dominicana aprobó su código sísmico en 2011. Antes existían reglamentos provisionales desde 1979, pero solo eran obligatorios para edificaciones de cuatro niveles o más. Todo lo construido por debajo de esa altura antes del 79 fue levantado sin certeza de que el ingeniero diseñador considerara la carga sísmica.

"Si su fecha de construcción es después del 2011, el riesgo disminuye", afirma Morales Cartagena. El año 2011 es la línea divisoria que los propietarios dominicanos deberían conocer.

La Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura (ONESBI), creada por decreto en 2001, ha evaluado escuelas y hospitales cercanos a fallas activas. Sin embargo, la vasta mayoría del parque habitacional privado —especialmente en barrios urbanos de alta densidad— nunca ha sido evaluado estructuralmente.

Cómo prepararse: el kit que pocos tienen

Morales Cartagena recuerda el terremoto de Puerto Plata de 2003, magnitud 6.5, que causó el colapso de dos escuelas y mató a tres personas, una de ellas de un infarto provocado por la impresión. Haití 2010 y su réplica de magnitud 7.2 en 2021 completan un patrón geológico que no distingue fronteras: el territorio sísmico es uno.

Su recomendación práctica parte de lo individual. Evaluar estructuralmente la vivienda o el lugar de trabajo. Identificar qué elementos no estructurales —aires acondicionados, espejos, estanterías— pueden convertirse en proyectiles. Y preparar un kit de emergencia para 72 horas con agua, medicamentos, copias de documentos de identidad, enlatados, linterna y efectivo.

"Tenemos que prepararnos para el no tener nada", advierte. El plan de emergencia familiar —un punto de encuentro fuera del edificio, asumiendo que las líneas telefónicas colapsarán— es el siguiente paso.

El tipo de suelo donde está construida la vivienda también importa. El Servicio Geológico Nacional publicó una microzonificación sísmica del Gran Santo Domingo que clasifica el territorio en siete zonas según la respuesta del suelo. Morales Cartagena insta a los propietarios a consultarla.

¿Cómo afecta esto a los dominicanos en el exterior?

Decenas de miles de dominicanos residentes en Nueva York, Nueva Jersey, Boston, Miami y Filadelfia mantienen propiedades en República Dominicana —especialmente en Santiago y el Cibao— y tienen familiares viviendo en edificios construidos antes de 2011. La pregunta sobre si esas viviendas cumplen el código sísmico vigente es una que muchos nunca han hecho. El Servicio Geológico Nacional (sgn.gov.do) ofrece información pública sobre zonificación sísmica que puede consultarse de forma remota para verificar el riesgo del terreno donde está ubicada una propiedad.

La comunidad dominicana en EE.UU. que envía remesas para construcción en RD puede incluir como condición solicitar a constructores la documentación que acredite diseño sísmico según el código del 2011.

Morales Cartagena suma un dato que pocos consideran: en Chile, el ciudadano promedio sabe más sobre terremotos que cualquier especialista en otro país. En Japón, el terremoto de la península de Noto en enero de 2024 dejó menos de 100 fallecidos. La preparación marca la diferencia entre el colapso social y la respuesta ordenada.

El EERI envía equipos a países después de cada terremoto mayor para documentar fallas y traducirlas en políticas públicas. La misión de Morales Cartagena es que República Dominicana aprenda de esos terremotos antes de necesitar que vengan a estudiar el nuestro.