Por Maxwell Reyes | Noticia.do

SANTIAGO.-Este viernes 27 de marzo de 2026, miles de dominicanos dentro y fuera de la isla se detienen para acompañar a la Virgen María en los momentos más oscuros previos a la Pascua. El Viernes de Dolores —sexto viernes de la Cuaresma y antesala del Domingo de Ramos— no aparece en el calendario oficial de feriados, pero su peso en el alma del pueblo dominicano es inconmensurable. Es una fecha que no necesita decreto para detenerse.

¿Qué es el Viernes de Dolores y por qué se celebra?

El Viernes de Dolores conmemora los sufrimientos de la virgen María durante la pasión y muerte de su Hijo, Jesucristo. También se le llama Viernes de Pasión o Viernes de Concilio, y forma parte del tramo final de la cuaresma conocido como semana de pasión.

Su institucionalización en el calendario católico data del siglo XV: el papa Benedicto XIII la fijó en 1472 como el viernes anterior al Domingo de Ramos. Aunque el Concilio Vaticano II reorganizó el calendario litúrgico y trasladó la festividad oficial al 15 de septiembre —bajo el nombre de Nuestra Señora de los Dolores—, la devoción popular no cedió. El pueblo creyente siguió celebrando el Viernes de Dolores en su fecha tradicional, y ningún decreto lo ha podido cambiar.

La devoción se estructura alrededor de los siete dolores de María: la profecía de Simeón, la huida a Egipto, Jesús perdido en el templo, el encuentro con Cristo camino al Calvario, la crucifixión, el descendimiento de la cruz y el entierro del Señor. En este día, los fieles rezan el Rosario de los Siete Dolores y cantan el Stabat Mater —"La madre estaba de pie"—, uno de los himnos marianos más antiguos de la Iglesia.

La Dolorita de Villa Mella: una tradición dominicana desde los orígenes de la nación

En República Dominicana, el Viernes de Dolores tiene su expresión más auténtica en el sector Los Moreno del Chaparral, en el paraje Punta de Villa Mella, Santo Domingo Norte. Allí se celebra desde los primeros años de la independencia nacional la fiesta conocida como La Dolorita, según ha documentado el antropólogo dominicano Carlos Hernández Soto.

Esta festividad no es un fenómeno reciente ni una importación cultural: está anclada en la historia más temprana de la república, entretejida con la identidad popular desde que la nación comenzó a construirse. En los barrios más devotos, las imágenes de la Virgen se visten de luto, los altares se adornan con flores blancas o moradas y la casa se convierte en espacio de oración compartida.

Algunos creyentes dominicanos suspenden el consumo de carnes desde este viernes y lo mantienen hasta el Viernes Santo, adelantando así su penitencia cuaresmal.

¿Por qué se regala agua el Viernes de Dolores?

Es una de las tradiciones más llamativas de esta jornada y tiene raíces profundamente simbólicas. En los hogares religiosos se colocaba un altar a la Virgen de los Dolores, y por las tardes los visitantes tocaban a la puerta con una pregunta: "¿Ya lloró la virgen?" Si la respuesta era afirmativa, podían pasar, rezar y recibir un vaso de agua que simbolizaba las lágrimas derramadas por María al pie de la cruz. El gesto representa la intercesión de la Madre de Dios: quien bebe, recibe el agua de la vida eterna.

Vale la aclaración: la bebida de color rojo conocida como "Lágrimas de la virgen", elaborada con siete ingredientes que representan los siete dolores, es una tradición más propia de México y la región del Bajío mexicano. En República Dominicana, el simbolismo del agua como lágrimas marianas existe, pero sin la bebida teñida. Son dos expresiones culturales distintas de una misma devoción.

Los siete viernes de Cuaresma: el camino hacia la Pascua

La Cuaresma arranca el Miércoles de Ceniza y cierra con la Semana Santa. En la devoción popular latinoamericana se habla de siete viernes cuaresmales, contando el Viernes Santo como punto culminante. Cada uno está marcado por la abstinencia de carne, la oración y las obras de caridad. El viernes de Lázaro y el Viernes de Dolores son los dos previos al Viernes Santo: el primero anticipa la resurrección; el segundo, el luto de una madre. Juntos conforman el umbral espiritual de la Semana Mayor.

Lo que este día significa para los dominicanos en la diáspora

Para los aproximadamente 2.4 millones de dominicanos que viven en Estados Unidos —concentrados en Nueva York, Nueva Jersey, Massachusetts y Florida— y para las comunidades en España, Italia y Puerto Rico, el Viernes de Dolores trasciende la geografía. En las iglesias con feligresías hispanohablantes de Washington Heights, El Bronx, Lawrence o Providence, las misas de este viernes se celebran en español, muchas veces con imágenes de la Virgen traídas desde los pueblos del Cibao o del Sur.

Para muchos migrantes dominicanos, esta fecha activa la memoria afectiva de la infancia: la abuela que encendía velones, el patio donde se rezaba el rosario en voz alta, el olor a café en pilón. La devoción mariana cruza el Atlántico y el Caribe sin perder intensidad. No importa si uno está en Santiago o en el Bronx, en Barahona o en Madrid: la imagen de una madre acompañando a su hijo hasta la muerte habla un idioma que no necesita traducción.

Quienes deseen ubicar misas en español este viernes pueden consultar el directorio de su diócesis local o comunicarse con parroquias de comunidades hispanas en su ciudad.

Un día para detenerse

El Viernes de Dolores de 2026 llega en un momento en que el ruido digital compite con el silencio necesario. La fecha ofrece una pausa: encender una vela, rezar un Ave María, recordar a los que ya no están, seguir caminando hacia la Pascua. La fe dominicana se renueva hoy, como cada año, en ese gesto sencillo que une generaciones, fronteras y continentes.

La próxima semana comienza el Domingo de Ramos —29 de marzo de 2026—, que marca el inicio oficial de la Semana Santa. La diáspora que planee viajar a República Dominicana durante esos días debe verificar con anticipación los vuelos y las restricciones de tránsito que aplica el INTRANT durante la Semana Mayor.