Por Maxwell Reyes | Noticia.do
SANTIAGO.-La periodista Karen Hao, ex reportera del Wall Street Journal y autora del libro Empire of AI, entrevistó a más de 90 empleados actuales y exfuncionarios de OpenAI y llegó a una conclusión que posiblemente afectará directamente a República Dominicana: los sectores más vulnerables ante la automatización con inteligencia artificial son exactamente los que sostienen miles de empleos dominicanos — call centers, servicios administrativos, finanzas y atención al cliente.
La entrevista, difundida en el podcast Diary of a CEO, de amplia audiencia en días recientes, se ha convertido en uno de los análisis más compartidos sobre el impacto real de la IA en el empleo global.
Lo que Hao descubrió adentro de OpenAI
Hao pasó años investigando la historia interna de OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, y documentó cómo sus decisiones sobre qué capacidades desarrollar no responden a una visión humanista, sino a cuáles industrias pueden pagar más por sus servicios: finanzas, derecho, medicina y comercio.
"Ellos eligen qué capacidades avanzar basándose en qué industrias y países podrían pagarles más dinero por sus servicios", señaló la periodista durante la entrevista, explicando por qué la automatización en esos sectores específicos no es accidental, sino una decisión de negocios.
El libro de Hao, ya clasificado como bestseller del New York Times y finalista del Premio Nacional de Crítica Literaria en Estados Unidos, documenta además cómo OpenAI contrató a cientos de miles de trabajadores en el mundo —muchos en países del Sur Global— para "anotar datos", es decir, enseñar manualmente a los modelos de IA cómo responder. Esos trabajadores, pagados por horas a tarifas mínimas, son desplazados una vez que el modelo aprende lo que les enseñaron.
El impacto directo en los empleos dominicanos
El riesgo para República Dominicana no es abstracto. Según el estudio de Anthropic —la empresa creadora de Claude, competidora de OpenAI— difundido en los últimos meses, los sectores con mayor exposición a la automatización incluyen: servicios de oficina y administración, finanzas, medios, legal y atención al cliente.
Esos son precisamente los pilares del mercado laboral en Santiago y Santo Domingo. Los call centers dominicanos emplean a decenas de miles de personas, en su mayoría jóvenes con educación universitaria.
Un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicado en 2025 confirmó que el 75% de los dominicanos ya usa herramientas de IA, pero apenas el 44% entiende cómo funcionan — una brecha de conocimiento que deja al trabajador dominicano expuesto ante empleadores que sí toman decisiones basadas en esa tecnología.
La CEPAL ubica a República Dominicana en la categoría de "adoptante intermedio" de IA en América Latina, por debajo de pioneros como Chile, Brasil y Uruguay, lo que significa menor capacidad institucional para regular y gestionar el impacto laboral.
La "IAG": una promesa que Hao desmonta
Uno de los puntos centrales del libro y de la entrevista es la crítica al concepto de Inteligencia Artificial General (IAG) — la supuesta IA que igualará o superará a la inteligencia humana en todos los ámbitos.
Hao argumenta que el término es deliberadamente vago y se redefine según la audiencia: ante el Congreso estadounidense, Sam Altman la describe como una tecnología que curará el cáncer; ante inversores, como un sistema que generará cien mil millones de dólares en ingresos; ante el público general, como el mejor asistente digital imaginable.
"No hay coherencia. Son definiciones muy distintas que se usan para movilizar a la audiencia que necesitan en cada momento", explicó Hao, quien documentó internamente cómo OpenAI usó el miedo a China y a otras empresas para justificar un desarrollo acelerado sin regulación externa.
El despido de Sam Altman y lo que revelan los documentos internos
Otro de los episodios más impactantes del libro es la reconstrucción del despido de Altman por su propia junta directiva en 2023, una crisis que sacudió a la industria tecnológica global.
Según Hao, el cofundador de OpenAI, Ilya Sutskever, llegó a decirle a miembros independientes de la junta que Altman "no era la persona indicada para tener el dedo en el gatillo de la IAG". Las razones documentadas incluyen decisiones de gestión caóticas, equipos enfrentados entre sí y una contradicción permanente entre lo que Altman decía y lo que realmente hacía.
Altman fue reinstalado días después, pero casi todos los ejecutivos que impulsaron su destitución terminaron saliendo de la empresa: Sutskever fundó Safe Superintelligence; Dario Amodei, hoy CEO de Anthropic, también salió previamente tras sentir que Altman usó sus capacidades para construir una visión que no compartía.
¿Qué significa esto para el trabajador dominicano?
La pregunta que Hao deja sobre la mesa es la misma que los dominicanos deberían hacerse ahora: ¿estamos preparando a nuestra fuerza laboral para un mercado donde el 40% de los empleos de nivel inicial serán automatizados en menos de una década?
La respuesta honesta, basada en los datos disponibles, es que no. El rezago en talento especializado, regulación y estrategia de adopción de IA en RD es estructural, según el informe de EY publicado este año sobre Centroamérica, Panamá y República Dominicana.
Hao propone una salida que no pasa por frenar la IA, sino por cambiar quién controla su desarrollo y cómo se distribuyen sus beneficios. "La meta no es deshacernos de estas tecnologías. Es que estas empresas dejen de operar como imperios", afirmó.
El libro Empire of AI: Dreams and Nightmares in Sam Altman’s OpenAI está disponible en inglés y en español bajo el título El Imperio de la IA.
